Lo de no casarme con nadie no es porque vaya a criticarlo
todo, que también, sino porque digamos soy demasiado ‘’prostitutivo’’ como para
definirme de una manera o de otra: un día me puedo levantar escuchando
Marlango, que paso a escuchar Nirvana a los dos minutos, que esa misma tarde
estoy escuchando a las Papá Levante o tengo mi momento Eurovisión.
Porque sí, señores, esa cosa rancia y casposa según muchos
que es Eurovisión va a ser el tema sobre el cual versen unas cuantas de mis
entradas en el blog (y si no os interesa me importa más bien poco, os hacéis un
blog y comentáis lo que os salga), no por nada, pero es porque a mí me interesa
y porque, ya puestos a comentar, prefiero comentar algo que tiene que ver con
la música que no partidos de fútbol (visto uno por televisión, vistos veinte –
en mi opinión).
En esta primera entrada no voy a hablaros de Azerbaiyán, ni
de la victoria del año pasado, ni me voy a centrar en cosas que ya os comentaré
cuando se vaya acercando la semana del 22, 24 y 26 de mayo, que es cuando se
celebra el festival (semifinales y gran final). Esta primera entrada va a
servir para establecer un primer contacto con las canciones que hay ya escogidas
antes que muchas de ellas pasen por chapa y pintura (que lo que hace Albania
con las canciones una vez elegidas y tras la producción es un Expediente X, con
lo pobres que son). De España ya hablaremos, que hay tela que cortar, demasiada.
¡Comenzamos! (O le das a leer más, o vamos mal)