martes, 21 de febrero de 2012

Placeres Culpables: Eurovisión 2012 (1)

Quizás lo suyo sería empezar esta entrada presentándome, diciendo que, si Carlos es el lado ‘moderno’ del blog, de este curioso tándem que formamos entre los dos, yo soy el lado más típico, más ‘mainstream’, por así decirlo. Pero la verdad es que me da toda la pereza del mundo presentarme a mí mismo en sociedad, además que se me da bastante mal, así que resumiré mi presentación en dos cosas muy básicas que tenéis que saber de mí: me llamo Miguel Heras (así que ya tenéis cómo cagaros en mis muertos) y no me caso con nadie.

Lo de no casarme con nadie no es porque vaya a criticarlo todo, que también, sino porque digamos soy demasiado ‘’prostitutivo’’ como para definirme de una manera o de otra: un día me puedo levantar escuchando Marlango, que paso a escuchar Nirvana a los dos minutos, que esa misma tarde estoy escuchando a las Papá Levante o tengo mi momento Eurovisión.

Porque sí, señores, esa cosa rancia y casposa según muchos que es Eurovisión va a ser el tema sobre el cual versen unas cuantas de mis entradas en el blog (y si no os interesa me importa más bien poco, os hacéis un blog y comentáis lo que os salga), no por nada, pero es porque a mí me interesa y porque, ya puestos a comentar, prefiero comentar algo que tiene que ver con la música que no partidos de fútbol (visto uno por televisión, vistos veinte – en mi opinión).

En esta primera entrada no voy a hablaros de Azerbaiyán, ni de la victoria del año pasado, ni me voy a centrar en cosas que ya os comentaré cuando se vaya acercando la semana del 22, 24 y 26 de mayo, que es cuando se celebra el festival (semifinales y gran final). Esta primera entrada va a servir para establecer un primer contacto con las canciones que hay ya escogidas antes que muchas de ellas pasen por chapa y pintura (que lo que hace Albania con las canciones una vez elegidas y tras la producción es un Expediente X, con lo pobres que son). De España ya hablaremos, que hay tela que cortar, demasiada.

¡Comenzamos! (O le das a leer más, o vamos mal)




Albania – Digamos que la candidatura albanesa es como si fusionas su canción del año pasado con una balada de San Remo, la pasas por la termomix y le añades al resultado una perroflauta del movimiento 15-M con la locura de Björk. La canción es rara de cojones y la mitad de la canción se tira cantando/gritando ‘Qaj’ (gritar). Me gusta, pero a ver cómo queda la canción acortada a los 3 minutos tras la chapa y pintura
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Alemania – Dejando de un lado que el cantante tiene la palabra ‘melofó’ escrita en la cara, es mi candidatura favorita de los últimos años (Alemania es uno de esos buenos países que trae calidad a patadas): por voz, por estilo, por canción, por letra y porque detrás de la canción está el enorme Jamie Cullum. ¿Qué es lo que más me gusta de todo? Que yo pongo esto fuera del mundo eurovisivo y no me da vergüenza enseñárselo a la gente.

Bielorrusia – Entre que no es seguro que esta sea la canción al final de Bielorrusia y que parece que a ella le están arrancando los pelos del coño mientras canta una canción cuya letra podría haberla escrito David Bisbal (por poner algo de ‘’gran calidad’’), pues… Es que es tan aleatoria que incluso ‘random’ le queda grande. No es mala pero es que… ¿El inglés se lo sacan en Opening Soviet?

Chipre – Partamos que la producción de esta canción me parece una mierda, así como que la cantante tiene un cuajo que se lo pisa y la pobre no sabe hacer ni playback, diré que la jodida se pega como una condenada. ¿Cuál es el problema? Que en Eurovisión cantas en directo y esta mujer puede tener el mismo directo que Karmele Marchante. (Lala, Lalala, Lala, Lala…)

Croacia – No voy a mentiros, me cuesta mucho acabar de escuchar la canción entera. La cosa es que las campanitas me hacen gracia, pero el resto de la canción me aburre soberanamente. Y esa pose de diva… Que no, que no puedo.

Dinamarca – Otro de los temazos de esta edición con lo que llevamos escuchado es el danés, otra canción que tú la pones fuera del ámbito eurovisivo y no da vergüenza ajena. La canción gana mucho con la voz de Soluna, eso es verdad, y ella tiene un carisma muy especial, algo que enamora. Y la puesta en escena, como diría un moñas, es una ‘cucada’.

Francia – La canción es una sucesión de cosas incoherentes que, sin entender cómo, acaban por parecerme un jodido temazo. En cierta medida, es como Chipre: en este caso, los silbidos se pegan como una lapa, pero en esta canción no veo el grado de mierda, de cara b de ‘Disco Estrella’ del otro.

Georgia – En la letra he llegado a entender ‘I’m Bram Stocker’, lo pongo en cuarentena, pero es que me he quedado a cuadros. La canción no es mala, pero las maricas llamadas eurofans están con el grito en el cielo porque no parece seria. Tiene buenas intenciones pero es pelín caótica. En su contra, de todas formas, es que Georgia otros años ha aportado mucha más calidad.

Hungría – En sí la canción mola, pero es que no puedo sacarle mucho más. Me gusta pero es que hay un algo que no termina de cuadrarme y desconecto de la canción a la mitad. Otro de los temas que no suenan a Eurovisión, además suena a temazo pero, lo dicho, se me queja cojo por algo que no termino de entender.

Islandia – Es como si me meten una canción de musical aleatorio en modo épico y le pones la letra en islandés y un violín. La canción está bien, pero me sobrecarga y me harta y llega un punto que quiero arrancarme los tímpanos.

Israel – Esto, señores, es un puto temazo, y el que no quiera reconocerlo puede irse a que le folle un pony rosa. Es todo tan retro, tan… no sé, me dan ganas de irme a fumarme unos porros en Jerusalem. Me da buen rollo y sigue sonando a música decente, por Dios, que no es difícil.

Letonia – La canción tiene muy buenas intenciones, en sí la melodía está muy conseguida a pesar de ser muy sencilla y ella no canta mal. Pero es que ella en sí es un puto cuadro (para ir vestida con un puto sencillo) y la letra es de vergüenza ajena (‘Canción preciosa que está en la radio, en un show de televisión y todos queríamos conocer…’). Olé su coño por cantar eso, enserio.

Malta – Los canis de la Europa Occidental traen un tema, como desde hace unos años, que en 1215 hubiese ganado. No voy a decir más. Bueno, sí: es un puto coñazo.

Noruega – Nuestro amigo Tooji aka. Tuchi es, digamos… es un tanto… es un poco… creo que le van los rabos, vamos. Comentado lo más importante, creo que debería someterse a un exorcismo: esta canción merece ser cantada por un macho así que las haga a todas mojar las bragas, así que, Tuchi, el meneo de cadera a lo Shakira te lo dejas en Noruega, por Dios te lo pido.

Suiza – Una versión popera de U2 (¿desde cuándo no hacen una canción nueva?), por así decirlo. Es otro de esos temas que no suenan a eurovisivo, lo cual se agradece. La cosa es que me parece bastante mejor que el de Hungría y a mí se me pega mucho más al oído. Eso sí, espero que no se le ocurra salir como en la final nacional, porque esos vaqueros…

Ucraniana – La propuesta ucraniana de este año vuelve a la senda de la cordura en este país, es decir: enviar tetas al festival. Este año, tetas negras con una canción oficial de la Eurocopa. Ella en directo no canta una mierda, ¿no? Tetas. Pero con que berree un poco –Tetas-  y haga una puesta en escena con purpurina –Tetas-  ya tendremos a los eurofans contentos, así que con eso nos vale. Tetas. PD: La letra es otra mierda bien gorda.

Presentadas ya las primeras 16 canciones (qué queréis, uno tenía que estudiar para los exámenes y las preselecciones no le esperan, lo cual es una pena, pero es la verdad), concluyo esta entrada, tal y como concluiré todas las entradas del blog dedicadas a Eurovisión, con el Top Trendy Eurovision'12. Aún faltan muchos temas y muchas versiones definitivas, pero estos son los 5 mejores temas, a mi juicio, por ahora:



¡Nos vemos!

1 comentario:

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